Con calma, sin precipitación y apartando en el subconsciente los gritos de enfado de la hinchada pepinera. Así es menester analizar la primera derrota del C.D. Leganés en el Municipal de Butarque (2-3 ante el Alcalá), la segunda de forma consecutiva en lo que va de Liga.
Lo más traumático es que estas dos derrotas se han producido con un nuevo equipo técnico y tras la impopular destitución de Miguel Rivera. Esto ha supuesto que se cree una presión añadida sobre el director deportivo, principal responsable de esa decisión que, de momento, no parecer dar sus frutos.
Aún así, el conjunto pepinero comenzó jugando bien, con ese estilo que le quiere imprimir Rafa Muñoz, sacando el balón jugado desde atrás, combinando hasta las inmediaciones del área rival y teniendo varias ocasiones claras. En estos buenos minutos Jonatan Valle logró el primer tanto del partido. Tras una buena jugada de banda a banda, Ferrán Tacón la colgó para que el de Santander controlase y volease al fondo de las mallas.
Pero el tanto no impidió que el Leganés mostrase las carencias defensivas de un sistema que se puede volver en tu contra cuando la confianza de los jugadores no es grande. Así, tras una mala salida de balón de Edu Ramos, el Alcála se plantó en el área pepinera, y cuando Falcó ya había atrapado el balón le rebotó en las rodillas y Óscar Quesada metió la puntera para empatar el encuentro.
A partir del gol la debilidad mental del equipo de Rafa Muñoz salió a flote. La ansiedad por conseguir un resultado positivo propiciaba más errores que buenas oportunidades y tras el descanso una gran jugada de Jacobo propición la remontada complutense. Además, cuando las cosas se tuercen en Butarque lo hacen a lo grande. Balones a los palos, fallos clamorosos, y un tercer gol en contra que acabó por encender los ánimos de una afición que se giró hacia el palco culpando de las derrotas a Paco Belmonte.
El Lega, que todo hay que decirlo, consiguió un segundo gol gracias a Nakor, y pudo haber empatado el encuentro en el último minuto de partido si el colegiado no hubiese anulado un tanto, que tras ver el vídeo, parece totalmente legal. Pero cuando te hundes, tiene que ser hasta el fondo, embarrado, y sin luz, para luego empezar a crecer desde la fortaleza interna.
Y no duden que este grupo de jugadores tienen esa fortaleza, ayer hubo lágrimas en el vestuario del Leganés, eso demuestra que hay unión y ganas de sacar los próximos partidos adelante. El tiempo es escaso, pero si todo el mundo pone de su parte esta situación se puede revertir. De momento, para ayudar, ya ha llegado Elvis, que podrá debutar él próximo domingo ante el Getafe ‘b’.
Llega el derby y el apoyo de la afición será fundamental. Aupa Lega.